Los ataques a infraestructuras de gas y petróleo profundizan la crisis energética. Varios países dan un paso al frente para abrir Ormuz. El Pentágono pedirá más dinero para la guerra

Las represalias iraníes causaron “daños considerables” en la mayor instalación de gas natural licuado del mundo, en Catar, lo que suscitó el temor a una crisis energética global y una seria advertencia del presidente estadounidense Donald Trump a la República Islámica.
El conflicto iniciado el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán está tomando un nuevo cariz, con ataques directos a puntos de producción de hidrocarburos, y no ya solo de almacenamiento y transporte.
La escalada se está traduciendo en una disparada de los precios del petróleo.
El barril de Brent del mar del Norte escaló durante la jornada a 114,64 dólares y el WTI superó brevemente los 100 dólares, pero los precios cedieron en la tarde.
Desde el inicio del conflicto el precio del Brent ha subido cerca de 40 dólares por barril y el WTI unos 30 dólares.
El giro en estas últimas horas viene del ataque israelí el miércoles al gigantesco yacimiento gasístico de South Pars-North Dome, compartido por Irán y Catar. Es la reserva de gas conocida más grande del mundo y abastece cerca del 70% del gas natural doméstico de la República Islámica.
En represalia, Irán atacó el miércoles Ras Lafan, en Catar, el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo, y volvió a hacerlo el jueves.
Pero las represalias iraníes no se han limitado a Catar.
Un dron se estrelló contra la refinería saudita de Samref, situada en Yanbu, alternativa a la exportación de petróleo por el Estrecho de Ormuz, prácticamente bloqueado en este momento por Irán, con una capacidad de tratamiento de más de 400.000 barriles de crudo diarios, según el ministerio de Defensa.
Más al norte, en Kuwait, las dos refinerías de la empresa estatal petrolera, las de Mina Abdullah y la de Mina Al Ahmadi, se vieron impactadas también este jueves por sendos ataques de drones, que causaron incendios.
Ambas tienen una capacidad combinada de 800.000 barriles diarios, y según la Kuwait National Petroleum Company ambos fuegos fueron controlados, sin causar víctimas.
El régimen iraní amenaza con profundizar sus ataques. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, advirtió que no ejercerá ninguna “moderación” en caso de nuevos ataques contra su infraestructura energética.
El bloqueo por parte de Irán del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde pasa 20% del petróleo y gas mundiales, se mantiene en el centro de la atención.
Seis países quieren ayudar a la seguridad en Ormuz
Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Países Bajos condenaron este jueves las recientes represalias iraníes contra infraestructuras energéticas en el Golfo, y se dijeron “dispuestos a contribuir” a la seguridad en el Estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán.
“Pedimos una moratoria inmediata y general sobre los ataques a infraestructuras civiles, en particular las instalaciones petroleras y de gas”, indicaron los seis países en un comunicado conjunto.
“Nos declaramos dispuestos a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar la seguridad del paso por el Estrecho de Ormuz”, añadieron estos países.
DINERO PARA LA GUERRA. En tanto, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó este jueves las informaciones de que el Pentágono pedirá unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales al Congreso para continuar la guerra que su país libra junto a Israel contra Irán.
Hegseth advirtió que ese monto “podría variar” en los próximos días. “Obviamente, se necesita dinero para matar a los tipos malos”, dijo en una rueda de prensa en el Pentágono para actualizar sobre la marcha del conflicto, que cumple este jueves veinte días de ataques.
Fuente. UH

