
El Puente de la Amistad atraviesa una situación que ya no se limita al deterioro visible de la pista de circulación, sino que deja al descubierto la falta de soluciones duraderas. A lo largo del cruce, son visibles baches, grietas, desniveles y diversos puntos con parches en el asfalto. En muchos casos, las reparaciones no resisten el alto volumen de vehículos, especialmente de carga, y terminan deteriorándose rápidamente.
A pesar de los trabajos de mantenimiento realizados en los últimos meses los conductores que cruzan diariamente entre Foz de Yguazú y Ciudad del Este coinciden en que los arreglos no duran y en poco tiempo el pavimento vuelve a presentar las mismas fallas.
Entre setiembre de 2025 y marzo de 2026 se llevaron adelante tres intervenciones programadas de mantenimiento con trabajos ejecutados en horario de madrugada y bajo el sistema de circulación controlada para evitar la paralización total del tránsito.
Las tareas, a cargo EPR Iguaçu, concesionaria encargada del tramo de la BR-277 y del mantenimiento de la estructura del puente, se concentraron principalmente en las juntas de dilatación y en la superficie de la pista con el objetivo de mejorar las condiciones de seguridad en el cruce fronterizo.
Pese a estas intervenciones recientes el estado de la calzada evidencia que los resultados no logran sostenerse en el tiempo. En distintos puntos, es posible observar sectores reparados que rápidamente volvieron a deteriorarse. Los bacheos se desgastan con rapidez las grietas reaparecen y los desniveles se hacen nuevamente visibles obligando a los conductores a reducir la velocidad o realizar maniobras bruscas.
Quienes cruzan a diario describen una situación repetitiva, pues los trabajos de mantenimiento generan una mejora momentánea pero no resuelven el problema. La percepción general es que el puente entra en un ciclo continuo de intervención y deterioro donde los mismos puntos críticos vuelven a presentar fallas pocas semanas después de haber sido reparados.
Fuente. UH

