El doctor Julio Torales, jefe del Departamento de Psiquiatría Pediátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA,sostuvo que Paraguay sigue una tendencia preocupante por los problemas de salud mental y suicidio juvenil que aumentaron en los últimos años.

Los casos de suicidio son actualmente una preocupación muy seria en Paraguay. Investigaciones de la Universidad Nacional de Asunción muestran que entre 2004 y 2022 se registraron 940 muertes por esta vía en niños y adolescentes, especialmente en la adolescencia tardía.
Además, otros estudios nacionales realizados en adultos también advierten un aumento sostenido de la mortalidad por suicidio en el país. En términos regionales, Paraguay sigue una tendencia preocupante observada en varios países de América Latina, donde los problemas de salud mental y el suicidio juvenil aumentaron en los últimos años.
“Distintos estudios paraguayos realizados en adolescentes y jóvenes muestran porcentajes preocupantes de síntomas de ansiedad y depresión, especialmente después de la pandemia del Covid-19. En general, la evidencia disponible sugiere que estamos frente a un problema importante y creciente de salud pública, en línea con lo que también observa la Organización Mundial de la Salud a nivel global”, expresó en entrevista con Última Hora el Prof. Dr. Julio Torales, jefe del Departamento de Psiquiatría Pediátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción.
El médico sostuvo que si bien aún faltan estudios nacionales comparativos, se conoce que Asunción y Central concentran más servicios especializados y, por lo tanto, probablemente también más diagnósticos y detección de estos casos.
“En el interior muchas veces existe un subregistro, menor acceso y menor consulta, lo cual puede invisibilizar parte del problema. Hay evidencia clínica y epidemiológica de un aumento real del malestar emocional en jóvenes, especialmente tras la pandemia, pero también existe hoy una mayor conciencia sobre la salud mental y menor estigma para consultar. Es decir, vemos más casos porque probablemente hay más sufrimiento psicológico, pero también porque más personas se animan a hablar y buscar ayuda”, detalló.
El experto resaltó que la pandemia del Covid-19 actuó como un gran acelerador de vulnerabilidades que ya existían, como el aislamiento social, las pérdidas familiares, la incertidumbre económica, las interrupciones educativas, el aumento del tiempo frente a pantallas y el deterioro de vínculos sociales que afectaron, especialmente, a adolescentes y jóvenes, que son grupos particularmente sensibles desde el punto de vista emocional y del neurodesarrollo.
“En Paraguay ya existe evidencia local preliminar sobre este tema. Estudios realizados en la Universidad Nacional de Asunción encontraron asociaciones entre ansiedad y patrones problemáticos de uso de redes sociales, internet y smartphones en adolescentes. Las redes sociales no son la única causa de depresión o ansiedad, pero sí pueden actuar como amplificadores de vulnerabilidad, especialmente cuando hay comparación social constante, dependencia de validación, alteración del sueño, exposición a violencia digital o aislamiento interpersonal”, destacó.
La depresión en jóvenes por la falta de empleos y oportunidades
El doctor Julio Torales sostuvo que los problemas, como la falta de empleo y precariedad económica, generan estrés crónicos que impactan directamente en la salud mental de los jóvenes.
“La incertidumbre sobre el futuro, la dificultad para acceder a un empleo digno, la precariedad económica y muchas veces la necesidad de migrar o separarse de redes familiares generan estrés crónico y sensación de inseguridad vital. Todo eso impacta directamente en la salud mental de los jóvenes”, apuntó.
Torales recordó que durante muchos años existió un fuerte estigma para hablar en la sociedad sobre los problemas de salud mental.
“Hablar de ansiedad, depresión o ideas suicidas muchas veces se asociaba a debilidad personal o falta de carácter. Hoy las nuevas generaciones hablan más de estos temas y buscan ayuda con menos temor, lo cual es positivo”, enfatizó.
Principales factores de depresión
Entre los tres grandes factores que generan depresión señaló que en primer lugar se encuentran los problemas familiares o violencia intrafamiliar, seguidamente estrés académico o incertidumbre sobre el futuro, y en tercer lugar, dificultades vinculadas al aislamiento social o al uso problemático de redes y tecnologías digitales.
El psiquiatra sostuvo que la violencia intrafamiliar es uno de los grandes factores de riesgo de salud mental en la actualidad.
“Tienen un impacto enorme. La familia sigue siendo uno de los principales factores protectores o de riesgo en salud mental. Ambientes con violencia, negligencia, invalidación emocional o ausencia de apoyo aumentan significativamente el riesgo de ansiedad, depresión, consumo de sustancias y conductas suicidas”, comentó.

En tanto el sistema educativo puede ser tanto un factor protector, como una fuente importante de estrés.
“Hoy vemos jóvenes con mucha presión académica, incertidumbre laboral y miedo al fracaso. Cuando eso se combina con falta de apoyo emocional o ausencia de espacios de escucha, pueden aparecer síntomas ansiosos, depresivos y agotamiento emocional”, aseveró.
Enmarcó que existen profesionales capacitados en el país, pero que la distribución es desigual.
“Todavía existe una brecha importante. Hay profesionales altamente capacitados en Paraguay, pero la distribución es desigual y la demanda supera ampliamente la capacidad instalada, especialmente en salud mental infantojuvenil y fuera de Asunción y Central”.
Agregó que el déficit de profesionales en el área de salud mental aún es muy significativo y carente.
“El déficit es significativo. Paraguay todavía tiene una disponibilidad limitada de psiquiatras infantiles y adolescentes, así como de psicólogos especializados en esta población, especialmente en el sistema público y en zonas alejadas de grandes centros urbanos”, refirió.
Falta de atención mental en áreas rurales
Asimismo, el doctor indicó que el acceso limitado a servicios de atención en salud mental en las áreas rurales del interior también continúa siendo uno de los principales problemas a nivel país.
“Probablemente el acceso limitado a servicios especializados siga siendo uno de los principales problemas. A eso se suman pobreza, dificultades de transporte, menor disponibilidad de profesionales y, en algunos casos, migración interna que rompe redes familiares y comunitarias”, sostuvo.
Acotó que el desafío sigue siendo importante debido a que la cobertura sigue siendo desigual, especialmente fuera de Asunción y Central.
“Por supuesto, todavía existen desafíos importantes. La cobertura sigue siendo desigual, especialmente fuera de Asunción y Central, y muchas iniciativas dependen de recursos humanos y presupuestarios limitados, pero sí creo que Paraguay está avanzando progresivamente y que hoy existe una mayor priorización institucional de la salud mental que en décadas anteriores”, señaló.
Señales de alerta
Torales recordó que se deben tener en cuenta las señales de alerta que indican trastornos depresivos.

Fuente. UH
