Inmundicia. La inundación arrastró todo tipo de desperdicios y se amontonaron entre las viviendas.
Vuelta. El retiro de los desechos es el primer paso para que vuelvan a casa 380 familias damnificadas.

La Municipalidad de Ciudad del Este iniciará hoy un operativo de limpieza en el barrio San Rafael, uno de los sectores afectados por la crecida del río Paraná. La intervención busca retirar residuos acumulados, recuperar espacios públicos y reducir los riesgos sanitarios que quedaron al descubierto con el descenso de las aguas.
La primera jornada de la minga ambiental se concentrará en tres puntos del barrio. Según el comunicado de prensa divulgado por la Comuna la tarea se concentrará en la calle Francisco Martínez, la zona conocida como Lintero y el costado de la Subcomisaría de San Rafael, sector 2. Los trabajos se realizarán de manera progresiva y tendrán continuidad, siempre que las condiciones climáticas y de seguridad permitan el despliegue de las cuadrillas municipales.
La intervención pretende atender una de las consecuencias más complicadas que deja una inundación después de que el agua retrocede. Durante los días de crecida, la corriente arrastra basura y otros materiales que terminan depositados entre las viviendas, las calles y la vegetación. A esto se suma el barro acumulado, que puede contener residuos contaminantes y dificultar la recuperación de los espacios afectados.
En San Rafael y San Agustín, unas 380 familias tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas, el retiro de los desechos constituye un paso fundamental para recuperar la normalidad. La acumulación de desperdicios, sumada a la humedad persistente y al agua estancada, puede favorecer la aparición de focos infecciosos y la proliferación de mosquitos y roedores.
PREOCUPACIÓN SANITARIA. El descenso del nivel del Paraná representa un alivio para las comunidades ribereñas de Ciudad del Este, aunque también deja expuestas las consecuencias ambientales de la inundación. El río llegó a una cota máxima de 121 metros y posteriormente descendió hasta ubicarse en el rango de 116 a 117 metros, situación que no se modificó gracias a las medidas especiales adoptadas por la Itaipú Binacional, con el manejo del embalse y el cierre de una de las canaletas de vertido de agua de la represa.

La bajante permite que algunas familias empiecen a evaluar el retorno a sus casas, pero también deja al descubierto residuos domiciliarios, plásticos, maderas y otros desechos que permanecieron bajo el agua o fueron arrastrados por la corriente.
En determinados puntos, la presencia de barro y agua acumulada puede convertirse en un problema adicional. Los recipientes abandonados, cubiertas, envases y otros objetos capaces de retener agua sirven como potenciales criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue y el chikungunya.
El riesgo también incluye la leptospirosis, enfermedad que puede transmitirse por contacto con agua o suelo contaminados con la orina de animales infectados, especialmente roedores. Por ese motivo, la limpieza de los espacios afectados y el manejo adecuado de los residuos son medidas importantes para reducir la exposición de los pobladores.
La situación exige especial atención en los lugares donde las familias regresan a viviendas que permanecieron inundadas. El contacto directo con el barro, la manipulación de desperdicios sin protección y la utilización de agua de origen dudoso pueden aumentar los riesgos para la salud.
PROGRESIVO. La Municipalidad prevé desarrollar las jornadas de limpieza todos los lunes, avanzando por los sectores establecidos de acuerdo con las condiciones que se presenten en el terreno. El cronograma estará condicionado por las lluvias y por las condiciones de seguridad necesarias para que los trabajadores puedan intervenir.
La tarea requiere la participación de los vecinos, especialmente para evitar que los desperdicios vuelvan a acumularse en calles, patios y terrenos baldíos. La disposición correcta de la basura y la eliminación de recipientes que retengan agua son acciones básicas para impedir la formación de nuevos focos de contaminación.
La emergencia provocada por el desborde del Paraná alcanzó a aproximadamente 1.300 familias de diferentes sectores de Ciudad del Este, de acuerdo con el relevamiento municipal difundido durante el operativo de asistencia. En algunos de estos puntos ya comenzó el operativo de retorno, luego de que los arroyos recuperaran sus cauces habituales. Sin embargo, el descenso de las aguas no elimina automáticamente los peligros dentro de las viviendas ni garantiza que todas las calles y terrenos se encuentren en condiciones adecuadas.
Mientras se prepara el operativo ambiental en San Rafael, la Municipalidad mantiene la asistencia a las familias afectadas por la inundación. La ayuda incluye alimentación diaria, provisión de insumos y apoyo para el traslado de personas y pertenencias hacia albergues o lugares seguros.
El esquema contempla desayuno, merienda e insumos para preparar el almuerzo y la cena. Además, se distribuyen alrededor de 300 kilos de galletas por día y funcionan 11 ollas populares para atender las necesidades alimentarias de los damnificados.
La institución también proporciona carpas, toldos y chapas, además de colaborar con el traslado de muebles, electrodomésticos y otros enseres cuando las familias necesitan abandonar sus viviendas o reubicarse temporalmente.
El trabajo se desarrolla de manera coordinada con otras instituciones, entre ellas la Cruz Roja Paraguaya, Itaipú Binacional, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios, el Área Naval Nº 3, la División de Infantería y personal militar. La articulación permite reforzar las tareas de evacuación, asistencia humanitaria y acompañamiento durante la emergencia.
Fuente. UH
