Día de la Amistad: El misterio detrás del amigo invisible. ¿Cómo nació el intercambio de regalos?

Semanas antes del Día de Amistad, integrantes de distintos espacios de interacción social extraen al azar nombres anotados en un papelito: el famoso amigo invisible. Más allá del intercambio de regalos, este ritual colectivo de pertenencia tiene un origen enigmático.

Amigo invisible 2.png

Se escriben los nombres en papelitos, que luego se doblan y se colocan en una caja de cartón o bol, donde se mezclan bien. Después, el recipiente pasa de mano en mano entre los participantes hasta que todos hayan retirado uno.

Posteriormente, sin que ningún curioso vea, se debe desdoblar el papelito y leer el nombre. Ese secreto debe mantenerse guardado hasta la fecha del intercambio de presentes.

Hay veces en que los jugadores suelen cambiar el papelito por el de la compañera o compañero que les gusta para darle un regalo especial, o porque simplemente no les cae bien la persona que les tocó.

A este juego se le llama amigo invisible y en Paraguay se juega días antes del Día del Amigo, que se celebra cada 30 de julio.

Más allá de los nostálgicos días de clases, su práctica se extiende a las oficinas para compartir con aquellas personas con las que se pasa una buena cantidad de tiempo en días hábiles.

Se podría hablar de ideas de regalos o de las herramientas digitales para hacer la distribución cuando no se puede coincidir en el plano presencial. Sin embargo, te proponemos descubrir el misterioso origen del juego, que tiene múltiples teorías según la cultura y la época.

Compadre de papelito, un origen latino

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, las venezolanas casadas o comprometidas no podían tener amigos ni recibir regalos por normas sociales represivas de la época.

Entonces, para no violar la prohibición moral, se hacían reuniones secretas entre hombres y mujeres para intercambiar regalos de manera aleatoria, para sacar de un recipiente un papel pequeño escrito.

Según una publicación de El Mundo, la tradición se llamaba “compadre secreto de papelito”, que se extendió a otros países y pasó a conocerse como amigo secreto.

Los duendecillos nórdicos

Otra teoría detrás del misterioso origen del juego nace en Escandinavia, al norte de Europa, con un tinte más navideño. Allí tenían la costumbre del “Julklapp”, palabra de origen sueco en la que se unen Jul (Navidad) y Klapp (golpear).

A diferencia de poner papelitos con nombres dentro de un bol, su dinámica consiste en dar unos golpes a la puerta, que alguien debe abrir para que los duendecillos o gnomos metan los regalos en la casa.

Estas criaturas, invisibles para los adultos, emulaban a los elfos de Papá Noel y se aseguraban de que nadie se quede sin un regalo.

La idea fue de un filántropo estadounidense

Para otros, el propulsor del amigo invisible fue el filántropo estadounidense Larry Dean Stewart, a quien lo bautizaron como Santa Claus Secreto de Kansas.

Se trata de un hombre de origen humilde que se convirtió en millonario luego de pasar por varias dificultades, entre ellas el ser despedido varias veces en vísperas de Navidad.

Cuando logró amasar su fortuna, Stewart decidió entregar dinero de manera anónima a personas que lo necesitaban durante las fiestas. Su identidad permaneció oculta hasta que se supo que un cáncer estaba acabando con su vida, agrega el medio español ABC.

¿Por qué el mundo celebra el Día de la Amistad?

La cruzada que estableció el 30 de julio como la fecha para celebrar la amistad a nivel mundial tiene raíces paraguayas. Su impulsor fue Ramón Artemio Bracho, un médico que en 1957 lideró una expedición de amigos que partió desde Puerto Pinasco, en el Departamento de Presidente Hayes.

El objetivo era celebrar la unidad entre las naciones, así como fomentar la paz, la comprensión cultural y el bienestar.

En 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas se inspiró en este movimiento para proclamar oficialmente el Día Internacional de la Amistad.

La amistad desde la óptica paraguaya

Paulo González Paciello, magíster en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales con sede en el país (FLACSO Paraguay), conversa con Última Hora sobre la amistad desde la cultura paraguaya.

Como introducción, cita al sociólogo Pierre Bourdieu, quien teoriza la amistad como un capital social (un bien). Este vínculo, explica, se puede utilizar como apoyo y acceso a recursos, pero también puede provocar desigualdades sociales según las posiciones que ocupan las personas.

González cuestiona las dos caras de la amistad paraguaya, partiendo del concepto de Bourdieu. Una es solidaria y la otra para “canjear oportunidades”.

“El amiguismo tiene un lado positivo, que es la solidaridad. El reconocimiento ante una necesidad que tiene una persona”, señala.

Cuando uno atraviesa dificultades o no puede cubrir gastos médicos, por ejemplo, se activa la red de amigos que también se presenta como una herramienta de contención.

Por el lado negativo, es la utilización de los amigos para vulnerar procesos y acceder a cargos o ganar licitaciones.

“Finalmente, tenés a un proveedor de un servicio que impacta negativamente en lo público. Dejar a la sociedad sin un buen servicio porque se priorizó contratar a un amigo solo porque era un amigo y no por los méritos reales, por las capacidades y por la calidad del producto que va a ofrecer”, señala.

En el ámbito político es donde más se usa la expresión irónica “Paraguay, el país de los amigos”, de Helio Vera, para criticar el amiguismo, el clientelismo y la impunidad política. Y, parafraseando a González, “ahí Paraguay es clásico”.

La construcción social del amiguismo se ha naturalizado en la sociedad paraguaya, que incluso siente ese término como propio. “Por eso, resiste a todo tipo de críticas, manifestaciones y denuncias constantes de corrupción y nepotismo”, concluye González.

Ahora bien, saliendo del foco de lo moralmente correcto o incorrecto, las amistades también representan un vínculo de integración social. Como menciona Émile Durkheim, la amistad sostiene a las personas, genera sentido de pertenencia y fortalece la confianza.

Fuente. UH