La fama y el carisma de Hugo Javier González Alegre como animador de radio y televisión fueron los ingredientes buscados por Honor Colorado para destronar al PLRA de la Gobernación de Central. La fórmula no falló, pero en el camino hubo hechos de corrupción, destitución, condena y un confuso episodio en la cárcel que casi termina con su vida.

Hugo Javier arrastraba 30 años de trayectoria como animador cuando se presentó en las elecciones del 2018 para gobernador del Departamento Central, un feudo históricamente liberal.
Su perfil encajaba perfectamente con lo que buscaba el cartismo, pero no como primera opción. El primero en ser convocado fue el también animador Rubén Rodríguez, quien rápidamente declinó su candidatura al ser blanco de cuestionamientos tras haber confesado que Horacio Cartes le pagaría una cuota mensual de USD 20.000 al margen de su salario.
De esta manera, Hugo Javier González Alegre, conocido como el Locutor Número 2, fue también la opción 2 para pujar contra el actual senador Líder Amarilla (PLRA), quien buscaba mantener la hegemonía de su partido en Central, pero finalmente perdió por una diferencia de más de 13.500 votos.
La fórmula creada por el Partido Colorado funcionó y el conductor del antiguo programa televisivo Atake pasó oficialmente a la política, pero el costo fue el mismo infierno.
El ex diputado y abogado Óscar Tuma fue quien lo promovió como candidato y no tuvo problemas en reconocer que durante la campaña electoral había que ponerle un “niñero”, debido a su inexperiencia. De esta manera, Juan Denis trabajó como su asesor, encargándose desde la vestimenta del Número 2 hasta su discurso.
Sin embargo, su gestión como gobernador no tardó en ponerse en duda. Un informe de la entonces Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) reveló la falsificación de facturas por USD 1 millón para justificar los fondos de la Ley de Emergencia por Covid-19.
Luego, la Secretaría Nacional Anticorrupción (eliminada a finales del 2024), junto con la SET, presentó una denuncia ante la Fiscalía y reveló facturas adulteradas para justificar el presupuesto 2019.
Asimismo, una auditoría general constató que la Gobernación entregó dinero a una organización sin fines de lucro que no tenía capacidad técnica ni financiera, mientras que la Contraloría General de la República (CGR) informó que no pudo respaldar gastos de su presupuesto de 2019 por G. 18.000 millones.
Tras una fuerte presión política, Hugo Javier fue destituido en mayo de 2022 y enfrentó un proceso por lesión de confianza y producción de documentos no auténticos, junto con otros funcionarios.
En su reemplazo asumió el concejal departamental Gustavo Machuca, de Colorado Añetete, hasta completar el periodo y en las elecciones del 2023, el PLRA recuperó la Gobernación de Central con Ricardo Estigarribia, líder del movimiento Nuevo Liberalismo.
Condenado
En juicio oral del 4 de enero del 2025, el Tribunal de Sentencia Especializado, integrado por las juezas Karina Cáceres, Ana Rodríguez y Yolanda Morel, lo halló culpable de los delitos y lo condenó a 10 años de prisión.
En el proceso se probó que se intentaron justificar obras fantasmas con facturas falsas y clonadas, ocasionando un perjuicio patrimonial de G. 5.105 millones para la Gobernación de Central.
Este fallo fue ratificado por el Tribunal de Apelación Penal, integrado por los camaristas Arnulfo Arias, Paublino Escobar y Camilo Torres.
Estuvo recluido en el pabellón Libertad de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, pero obtuvo la libertad ambulatoria nuevamente en julio de 2025, debido a que la sentencia aún no estaba firme.

De gobernador a chipero
Tras su salida temporal de Tacumbú trabajó en una chipería de Mariano Roque Alonso, mismo lugar donde ofreció una entrevista exclusiva a Palo Rubin, del programa Zona Franca, justo antes de volver a la cárcel, teniendo en cuenta que en julio de este año la Corte ratificó su condena.
También quedaron firmes las condenas de Miguel Ángel Robles, Javier Marcelo Rojas, Luis Allende Araújo, Lourdes Lezcano Decoud y Modesta Valiente Escobar.
Tras su fallido paso por la política, Hugo Javier se descargó contra el movimiento Honor Colorado. Acusó a los políticos de abandonarlo a su suerte.
Según el ex gobernador, a él le habían encargado saludar a la gente y participar de actos oficiales, mientras que otras personas se ocuparían de la parte administrativa. Comentó que todo el proceso judicial lo dejó en ruinas.
“Me quedé sin nada, sin casa, sin vehículo, sin ahorros”, dijo en el programa televisivo.
Al retornar a la cárcel, siguió vendiendo chipa y asado los fines de semana.
¿Sufrió ACV?
A principios de agosto, el juez de Ejecución Carlos Mendoza ordenó la captura del ex gobernador de Central para que cumpla su condena. Fue así que Hugo Javier se entregó el 4 de agosto y fue derivado al pabellón D Alta de la Penitenciaría Industrial La Esperanza, ubicado en Asunción.
Con el correr de las semanas, su encierro dejó de ser noticia hasta que el domingo 6 de setiembre, cerca de la medianoche, su compañero de celda reportó una fuerte caída y ante la gravedad, se movilizó todo el circuito penitenciario.
La información empezó a divulgarse a primera hora del lunes, con un pronóstico reservado de su salud. El diagnóstico preliminar y que hasta ahora no fue descartado fue un accidente cerebrovascular (ACV) y aunque la consecuente caída le pudo provocar lesiones, no deja de llamar la atención la gravedad del traumatismo que sufrió.
El último informe, de este martes, señala que Hugo Javier continúa intubado y sedado, según el director del Hospital Nacional de Itauguá. “Por suerte hoy amaneció igual; no empeoró”, dijo Miguel Ferreira, quien además descartó la versión de un supuesto hundimiento del hueso ocular. El médico negó antecedentes de hipertensión en el ex gobernador, como había afirmado el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora.
Sobre las causas que originaron este cuadro y la duda sobre ese posible traumatismo por golpe o un accidente cerebrovascular (ACV) como causa de su traslado e intervención, Ferreira analizó que “la forma de presentación que él tuvo es menos frecuente en un ACV y es más frecuente en un paciente con trauma”.
Fuente. UH
