Dos horas de trámite en Foz y más de 1.000 km separan a los paraguayos de playas brasileñas. En los últimos seis días –según reportan– 12.761 compatriotas cruzaron la frontera para vacacionar.

Filas, calor y papeleos. El verano vuelve a tensar la frontera más transitada entre Paraguay y Brasil. Desde los primeros días del año, miles de turistas paraguayos que se dirigen a las playas del sur brasileño y a otros destinos del país vecino se enfrentan a largas filas y hasta dos horas de espera –por lo menos– para cumplir con los trámites migratorios en el Puente de la Amistad, que conecta Ciudad del Este con Foz de Yguazú.
La escena se repite casi como un ritual estacional. Buses de turismo alineados sobre el puente, vehículos particulares avanzando a paso lento y viajeros cargados de valijas, documentos en mano, intentando abrirse paso bajo el sol intenso. Diciembre y enero, históricamente, marcan el pico del movimiento turístico paraguayo hacia Brasil, y este año no ha sido la excepción.
Desde la Dirección de Migraciones en el Puente de la Amistad, reportan que en los últimos seis días se registraron 25.928 entradas y 21.240 salidas. De los que salieron, 12.761 eran paraguayos y 9.024, ciudadanos extranjeros. Para quienes cruzan más allá de la franja fronteriza –con destino a las playas de Paraná y Santa Catarina, o a ciudades del interior brasileño–, la legislación exige el registro migratorio obligatorio. El procedimiento, aunque sencillo en teoría, se vuelve engorroso en la práctica cuando el volumen de pasajeros supera la capacidad operativa de los puestos de controles.
El recorrido comienza en la aduana paraguaya de Ciudad del Este, donde los viajeros deben informar oficialmente su salida del país.
Luego, ya en Foz, deben presentar sus documentos personales a la Policía Federal brasileña para registrar su ingreso al país. Es en este segundo punto donde se concentran las mayores demoras.
PRECADASTRO. Aunque el sistema permite realizar el pre-cadastro migratorio de manera online, lo que debería agilizar el proceso, la realidad en el puente es otra. El trámite en sí es rápido, pero el tiempo de espera se vuelve excesivo cuando coinciden buses de turismo y vehículos particulares. Se trata de una situación que se repite todos los años, así como las quejas y reclamos a través de las redes sociales.
Muchos turistas venidos de distintos puntos del país, no acostumbrados a largas esperas, expresan sus reclamos en las redes sociales. Para los locales, el lento paso fronterizo es algo normal, pues se trata de una situación que se vive casi a diario.
Entre los problemas recurrentes figura la falta de personal para la verificación de documentos, una situación que se traduce en filas que avanzan lentamente, incluso cuando los viajeros ya completaron todos los pasos previos por internet.
La paradoja es evidente. La digitalización existe, pero no alcanza para compensar la escasez de recursos humanos en los puntos de control. Esto es motivo de constantes reclamos de las autoridades municipales de Foz y el sector privado ligado al turismo.
TEDIO GENERAL El impacto no es menor. Familias enteras, adultos mayores y niños esperan durante horas antes de continuar su viaje, muchas veces sin infraestructura adecuada para afrontar el calor y la espera prolongada. Aun así, el deseo de llegar al mar brasileño parece imponerse sobre la incomodidad del trayecto.
Las autoridades y el sector turístico anticipan que el movimiento por encima del promedio se mantendrá al menos hasta mediados del carnaval, con un flujo constante tanto de salida como de retorno. En ese contexto, vuelve a ponerse sobre la mesa la necesidad de alternativas logísticas para descomprimir el Puente de la Amistad.
Fuente. UH

