La Situación. El río Paraná está retrocediendo lentamente, pero se esperan nuevas lluvias.
Prudencia. Las familias afectadas todavía no deben regresar a sus viviendas.

La emergencia provocada por la crecida del río Paraná en Ciudad del Este y Presidente Franco moviliza a la Iglesia Católica además de diferentes instituciones públicas para asistir a las familias damnificadas. El obispo de la diócesis, monseñor Pedro Collar Noguera, convocó a todos los sectores a sumarse a una campaña solidaria, y la Décima Región Sanitaria despliega 10 médicos en los albergues y mantiene una ambulancia disponible las 24 horas.
El llamado de la Iglesia apunta a involucrar a ciudadanos, instituciones públicas, comunidades educativas y organizaciones sociales en una respuesta conjunta ante las necesidades de las personas que debieron abandonar sus viviendas. La propuesta contempla colectas, centros de acopio, ollas populares y acompañamiento espiritual para quienes atraviesan momentos difíciles.
Por su parte, el director de la Décima Región Sanitaria, doctor Federico Schrodel, informó que los equipos médicos realizan jornadas de atención los lunes, miércoles y viernes, con consultas y distribución de medicamentos. El operativo se desarrolla en coordinación con la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), la Gobernación de Alto Paraná, la Municipalidad de Ciudad del Este, la Cruz Roja y otras instituciones.
El relevamiento sanitario inicial registró 1.336 familias afectadas en los barrios San Rafael, San Agustín, Remansito y zona baja de Presidente Franco en la zona del puerto antiguo cerca del atracadero. No obstante, la cifra puede variar según la evolución del río, las condiciones climáticas y el retorno de algunas personas a sus hogares.
ASISTENCIA. En la región dejó de llover desde el viernes, el río Paraná está retrocediendo, pero para hoy miércoles de nuevo se esperan nuevas precipitaciones en la región de las Tres Fronteras. En una de las últimas intervenciones, los profesionales brindaron asistencia a unas 400 personas en el barrio San Rafael. Los equipos se trasladan hasta los sectores donde permanecen los damnificados para facilitar el acceso a los servicios médicos, especialmente a quienes tienen dificultades para desplazarse.
La atención incluye la identificación de pacientes encamados, hipertensos, diabéticos y personas con otras enfermedades que necesitan controles y tratamiento continuo. También se realiza un seguimiento de niños con afecciones respiratorias para detectar posibles complicaciones y actuar oportunamente.
Para responder a situaciones de mayor gravedad, se establecieron puntos de contacto en los albergues y hospitales, con el objetivo de facilitar la derivación de pacientes que requieran atención especializada. La disponibilidad permanente de una ambulancia permite atender eventuales emergencias durante la emergencia.
Schrodel señaló que el operativo supone una exigencia adicional para los servicios sanitarios, ya que deben mantener la atención habitual en los hospitales mientras responden a las necesidades de las familias desplazadas.
El funcionario advirtió, además, sobre los riesgos derivados de la acumulación de residuos y las dificultades para acceder a determinadas zonas inundadas. La disponibilidad de agua potable, baños químicos y condiciones adecuadas de higiene en los refugios resulta fundamental para prevenir enfermedades, en particular cuadros diarreicos.
COORDINACIÓN
La coordinación también se extiende al Centro de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM), donde las instituciones actualizan la información sobre los afectados y organizan las intervenciones. Salud prevé presentar informes periódicos para adecuar la asistencia a los cambios que se produzcan durante la contingencia.
Desde el ámbito religioso, monseñor Collar plantea que la respuesta no se limite a la entrega de ayuda material, sino que incluya el acompañamiento de las comunidades durante y después de la emergencia. La iniciativa busca involucrar a parroquias, colegios y organizaciones sociales para organizar las donaciones y canalizarlas hacia quienes más las necesitan.
El obispo también alentó a la ciudadanía a colaborar de acuerdo con sus posibilidades, mediante aportes, visitas y otras acciones concretas. La intención es fortalecer los lazos comunitarios y evitar que las familias afectadas enfrenten solas las consecuencias de la inundación.
Las acciones sanitarias y la convocatoria solidaria buscan sostener la asistencia mientras persistan las condiciones de emergencia. Además de atender las necesidades inmediatas, las instituciones deberán acompañar a las familias durante su permanencia en los refugios y en el proceso de recuperación de sus hogares.
Fuente. UH
