Más rígidas. La FIFA implementó nuevas reglas para impedir pérdidas de tiempo de los jugadores. Polémicas. Las pausas de hidratación y las expulsiones por taparse la boca siguen en el debate.
El Mundial norteamericano, el primero en ser disputado en tres países (Estados Unidos, México y Canadá), con 48 selecciones y 104 partidos en total, coronó el juego colectivo de España y cambió el concepto del fútbol y de la propia Copa del Mundo.
Nada volverá a ser igual tras este Mundial, que incorporó novedades arbitrales, vivió con éxito la pasión de las hinchadas –con estadios repletos y ningún incidente de relieve entre aficiones– y se acercó peligrosamente al concepto de espectáculo que tienen en EEUU.
Fue el Mundial de Luis de la Fuente, de su plan para que España llegase en su mejor forma al instante decisivo, y de un grupo de jugadores que acataron su papel en todo momento, ya que les dio igual que fuesen estrellas como Lamine Yamal, o ejes del juego, como Pedri, suplente en los últimos tres partidos.
En este sentido, la Roja ganó con un gol en la prórroga de otro suplente, Ferrán Torres, que entra en la historia como dieciséis años antes lo hizo Andrés Iniesta, y dejó sin el título a Leo Messi, que después de brillar durante todo el torneo firmó su partido más flojo en la definición de la Copa.
Vieja guardia. Messi no superó a Maradona, ni ganó la Bota de Oro ni fue el artillero histórico, porque Kylian Mbappé aprovechó el partido por el tercer puesto para superarle con 10 goles en el Mundial y 22 en el total (por 8 y 21 del argentino), pero fue el gran animador. Con 39 años, no vino a la Copa del Mundo a despedirse, sino a liderar a un equipo aguerrido que se resistió a hincar la rodilla hasta la final y protagonizó remontadas heroicas.
Junto a Messi se despidieron Cristiano Ronaldo y Luka Modric, la vieja guardia que aún mantenía la esencia de un fútbol de otra época, en el que la tecnología no dictaba el sentido del juego.
Cambió todo. El Mundial norteamericano incorporó acertadamente normas para acabar con las pérdidas de tiempo en lesiones y sustituciones y expuso situaciones nuevas, como las expulsiones por taparse la boca (que sufrieron el paraguayo Miguel Almirón y el ecuatoriano Piero Hincapié) o por identidad corregida, tras cambiar una amonestación al argentino Leandro Paredes por la segunda tarjeta al belga Breel Embolo.
También atavió con cámaras a los árbitros, cuyo aspecto los asemejaba a Robocop. Todo por un sentido del espectáculo que terminó invadiéndolo todo.
Polémicas. Fue también el Mundial de las pausas de hidratación, silbadas en todos los campos desde el momento en que se comprobó que, además de preservar la salud de los jugadores, ofrecía espacios publicitarios extraordinariamente bien remunerados, y el de Folarin Balogun, al que le levantaron la sanción automática tras la intervención de Donald Trump.
El presidente estadounidense, que no apareció por estadio alguno hasta la final, se ganó protagonismo con sus declaraciones, estuvo en la ceremonia de premiación e, incluso, trató sin éxito de aparecer en la foto de los campeones.
El fútbol se vivió con la pasión esperada en México, protagonista destacado en la primera mitad, abrió camino en Canadá, gracias al buen papel de su selección, y aumentó su cuota de mercado en Estados Unidos, en su intento por acercarse a los cuatro grandes (NFL, NBA, MLB y NHL), pero también se contagió peligrosamente de sus maneras. Las pausas convertidas en tiempos muertos, el espectáculo en el descanso de la final o los anillos de lujo que se entregarán a los campeones, no cuadran con la tradición y difícilmente tendrán continuidad.
Récord de espectadores. La FIFA, y sobre todo su presidente Gianni Infantino, puede sacar pecho del éxito. Se batió de largo el récord de asistencia (más de seis millones y medio de espectadores).
La ampliación ofreció oportunidades a modestas selecciones que no desentonaron, como los casos de los africanos de Cabo Verde o Congo, y hubo partidos espectaculares, coronando la competición por unas semifinales que juntaron a los cuatro primeros del ranking FIFA por primera vez en la historia.
Récord de Paraguay
La Albirroja se convirtió en la primera selección en derrotar a Alemania en una tanda de penales en Mundiales (4-3) para poder clasificarse a los octavos de final.
Por otra parte, el nombre de Matías Galarza quedó grabado en la historia grande de la Copa del Mundo 2026. Su golazo ante Turquía, en la segunda fecha de la fase de grupos, no solo significó un triunfo clave para Paraguay, sino que además se convirtió oficialmente en el tanto más tempranero de esta edición mundialista.
Club de las 6 Copas
El argentino Lionel Messi, el portugués Cristiano Ronaldo y el guardameta mexicano Guillermo Ochoa se unieron al selecto grupo de jugadores que han participado en seis versiones de la Copa del Mundo, un récord absoluto de longevidad. El “10” de la Albiceleste se convirtió en el jugador más veterano en anotar un triplete en la historia de los Mundiales, en el debut contra Argelia (3-0). Cristiano Ronaldo, en tanto, se consolidó como el primer y único jugador en marcar al menos un gol en seis ediciones mundialistas diferentes.
CIFRA. 655 millones de dólares se repartieron en premios a las 48 federaciones, incremento del 50% frente al torneo anterior. 15.000 millones de dólares fue la recaudación anunciada por la FIFA, doblando las cifras obtenidas en Catar 2022.
Fuente. D10
