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Cansancio, estrés y fatiga podrían desencadenar trastornos mentales

¿La sociedad del cansancio? Día a día –en esta época de casi a mitad de año– tanto en el entorno laboral o familiar se escucha con frecuencia que las personas tienen una sensación de fatiga, que se sienten muy cansadas, que no logran concentrarse en algunas tareas. Ojeras, rostros cansados, personas que no soportan el ruido en las oficinas, que no quieren socializar o simplemente tienen un sueño que no saben cuál es el origen.
“Me siento cansada y no sé por qué”, dice una profesional a un colega. El otro asiente y afirma que le pasa lo mismo. Estas son algunas situaciones que se repiten en los entornos laborales y familiares, según los testimonios.

Los rostros cansados copan las oficinas, en el bus duermen aquellos que logran ese acto pese al movimiento intenso. Es cansancio, fatiga, agotamiento emocional o estrés que son diferentes, pero que finalmente tienen un impacto en la salud mental y que pueden derivar en trastornos mentales.

Las diferencias. El cansancio, explica el doctor Julio Torales, jefe del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas, consiste en un estado general de falta de energía que puede ser temporal y que se alivia generalmente con descanso. En el caso del estrés –advierte– la respuesta del cuerpo a presiones o demandas puede ser beneficiosa en corto plazo, pero perjudicial si se mantiene en el tiempo.

En el caso de la fatiga es la “sensación de agotamiento constante que no se alivia con el descanso y que puede afectar la capacidad para funcionar normalmente”.

Añade que el agotamiento emocional, por su parte, se presenta como un “sentimiento de estar mentalmente sobrecargado y agotado, comúnmente visto en entornos laborales o personales de alta demanda”.

Para el doctor Julio Torales, estos estados están interrelacionados, pero son distintos en sus causas y efectos.

“El estrés prolongado puede llevar a fatiga y agotamiento emocional, y el cansancio crónico puede hacer que las personas se sientan más estresadas y emocionalmente desgastadas”.

LOS EFECTOS. Ese cansancio, agotamiento, fatiga, no solo se queda en las anécdotas de que no se sabe de dónde proviene, sino que finalmente tiene un impacto en la salud mental, lo cual puede derivar en incrementar trastornos mentales desde ansiedad hasta depresión, dice el doctor Torales.

“Pueden incrementar el riesgo de desarrollar trastornos mentales como ansiedad, depresión, y trastorno de estrés postraumático”.

Más allá de desplegar la aparición de los trastornos, el cansancio y fatiga también impactan en el día a día de las personas. “Afectan la calidad de vida, disminuyen la capacidad de manejo del estrés y pueden deteriorar las relaciones personales y laborales”.

¿EL CLIMA INCIDE? El doctor Julio Torales sostiene que los factores climáticos también juegan un papel preponderante en estas situaciones de fática y cansancio. “Sí, el calor excesivo puede aumentar los niveles de estrés y fatiga. El cuerpo humano debe esforzarse más para regular la temperatura corporal en climas cálidos, lo cual puede conducir a un mayor agotamiento”.

El calor hasta hace unos días sigue presente en el país, pese a la temporada otoñal, por lo que esto puede ser un factor desencadénate de la fatiga, aunque ya ingresó el frente fresco.

SIGNOS. Los síntomas como cansancio persistente, irritabilidad, dificultad para concentrarse, cambios de humor, y alteraciones del sueño o el apetito son motivos para consultar a un especialista, recomienda el doctor Torales.

No se recomienda hacer caso omiso a los signos. “Un psicólogo o siquiatra puede evaluar estos síntomas y ofrecer el tratamiento adecuado”.

A los factores del clima, del síndrome de mitad de año puede sumar que las personas optan por tener dos trabajos como una manera de sostener a la familia y esto también suma en el impacto del cansancio, fatiga y estrés.

“Tener múltiples empleos puede aumentar el riesgo de estrés y fatiga, afectando negativamente la salud mental. Las largas horas de trabajo sin suficiente tiempo para el descanso y la recuperación pueden llevar a un agotamiento significativo”, alerta el siquiatra.

Estos síntomas pueden presentarse –explica el siquiatra– en cualquier etapa de la vida adulta, pero son especialmente comunes entre los adultos jóvenes y de mediana edad que están en la cúspide de sus carreras y responsabilidades familiares.

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¿Es un síndrome conocido como “mitad de año”?
A ese cansancio sin nombre –según los testimonios recopilador por ÚH– se le podría atribuir al cansancio acumulado de los padres, que ya necesitan las vacaciones de invierno, para poder darse una pausa de las responsabilidades de los últimos meses. O los trabajadores necesitan una pausa o unas vacaciones tras intensos meses de actividad laboral diaria sin respiro. ¿Podríamos llamarle síndrome de mitad de año? El doctor Julio Torales responde: “Si bien el “síndrome de mitad de año” no es un término clínico reconocido, es una manera coloquial de describir la fatiga acumulada y el desgaste general que muchas personas experimentan después de meses de trabajo continuo. Es importante reconocer estos sentimientos como señales de que se necesita un descanso o un cambio en la rutina”. IMPACTO. Los estados –añade el doctor Torales– aparte de afectar a la salud mental también podrían tener un impacto en la producción laboral diaria. “Absolutamente, el estrés crónico y la fatiga pueden reducir significativamente la eficiencia, la creatividad y la capacidad para tomar decisiones, lo que impacta negativamente en el rendimiento laboral”. Ante este panorama, se recomienda establecer y mantener un equilibrio entre el trabajo y el descanso. En caso de que aparezcan trastornos mentales, se recomienda a las personas acudir en la brevedad posible a un psicólogo o siquiatra. Los profesionales los asesorarán de manera adecuada.

Fuente. UH

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