La clasificación de la Selección Paraguaya a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, tras eliminar a la poderosa Alemania en una dramática definición por penales, provocó una explosión de felicidad que recorrió cada rincón del territorio nacional.

La clasificación de la Selección Paraguaya a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, tras eliminar a la poderosa Alemania en una dramática definición por penales, provocó una explosión de felicidad que recorrió cada rincón del territorio nacional.
Desde la capital hasta las ciudades del interior, miles de paraguayos salieron a las calles para celebrar una de las gestas más importantes en la historia reciente de la Albirroja.
Las avenidas se tiñeron de rojo y blanco, las bocinas de los vehículos no dejaron de sonar y las plazas se convirtieron en escenarios de festejos espontáneos.En Asunción, la Costanera y el Panteón de los Héroes fueron puntos de encuentro para cientos de aficionados que, entre cánticos y banderas, celebraron una clasificación que quedará grabada para siempre en la memoria colectiva.
La misma escena se repitió en ciudades como Ciudad del Este, Encarnación, Pedro Juan Caballero y Concepción.Las redes sociales también fueron un reflejo de la euforia nacional. Videos de familias abrazándose, niños llorando de emoción y caravanas interminables se multiplicaron en cuestión de minutos. La histórica actuación del arquero Orlando Gill y el espíritu de lucha del equipo dirigido por Gustavo Alfaro despertaron un sentimiento de unidad pocas veces visto en el país.
La hazaña ante una de las selecciones más laureadas del planeta reavivó la ilusión de todo un pueblo, que volvió a soñar en grande. Por unas horas, Paraguay se detuvo para celebrar a sus héroes, olvidando diferencias y uniéndose bajo un mismo sentimiento: el orgullo de ser paraguayo.La Albirroja escribió una página dorada en su historia y, al mismo tiempo, regaló una noche inolvidable a millones de compatriotas.
La clasificación no solo significó avanzar de ronda en un Mundial; representó la confirmación de que el fútbol sigue siendo capaz de unir a todo un país alrededor de un sueño compartido.
El Gobierno decretó feriado nacional tras la clasificación
La magnitud de la hazaña llevó al presidente de la República, Santiago Peña, a emitir un decreto declarando feriado nacional para el martes 30 de junio, con el objetivo de que los paraguayos puedan continuar celebrando uno de los triunfos más memorables en la historia del deporte nacional.
La decisión presidencial se sumó al clima de alegría que envuelve al país y refleja el impacto social que generó la clasificación de la Albirroja. El equipo dirigido por Gustavo Alfaro consiguió algo que parecía imposible: eliminar a una de las grandes potencias del fútbol mundial y devolverle al pueblo paraguayo la ilusión de seguir soñando en grande.
Fuente. D10
